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La aventura constante del Periodismo

La aventura constante del Periodismo

              Por Javier Figueroa Ledón

 figueroa113@ozu.es

El periodismo es una aventura constante, me dijeron los profesores cuando inicié estudios sobre esa materia en la universidad. Después de algunos años he descubierto que esa aventura es un género amplio, lleno de rosas y espinas. 

  “Nosotros somos como los sepultureros, nadie nos quiere pero todos nos necesitan”, manifestó tajante una de mis maestras en el oficio, a quien el cigarro y el stress cotidiano le han robado unas cuántas libras.

   Soñamos con la entrevista exclusiva, la noticia de impacto, y el reportaje profundo. Vivimos en continuo y fluido movimiento detrás de la información exacta, y el comentario oportuno. Trabajamos día y noche, noche y día, para que usted conozca cada detalle de lo que sucede en su barrio, en su pueblo, en nuestro país.

   Algunos sabios de la profesión repiten hasta el cansancio que un “un periodista que no se busque problemas no es un buen periodista”, y es cierto. Cuando señalamos que tal o mas cual cosa no funciona bien, sale un fulano, casi siempre el que no realizó correctamente su trabajo, a pedir explicaciones.

   El funcionario público tiene que rendir cuentas al pueblo, esa es una de sus funciones, y las cuentas deben ser claras. Los señalamientos críticos, la denuncia de las cosas mal hechas son indispensables en un proceso revolucionario como el nuestro.

  Fidel señaló en una ocasión que “a pesar de las posibles consecuencias, todo es mejor que la ausencia de críticas”.

  Los periodistas cubanos conocemos de los desmanes de la botella, de la inestabilidad en los precios de productos vitales, y de las limitaciones con el salario. No venimos de otro planeta.

  En estos momentos transcurren las sesiones finales del Octavo Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, donde un grupo de colegas discute sobre la eficacia informativa, y otros temas de interés periodístico.

   Los acuerdos que allí se logren serán de vital importancia para el país y la profesión, pues somos actores esenciales en la transformación de la sociedad.

  El periodismo de estos tiempos requiere de un enorme sacrificio y  de una mayor preparación. De eso y de otras cosas depende que más que una aventura constante se convierta en un permanente compromiso ciudadano.     

 

 

 

 

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